
El inicio de 2026 encuentra al sector empresarial del Estado de México enfrentando un escenario particularmente retador. Desde la Asociación de Empresarios y Ciudadanos del Estado de México observamos con preocupación cómo, para muchas empresas, especialmente las micro y pequeñas, el arranque del año se da en un contexto de alta presión financiera y operativa que limita su capacidad de crecimiento.
Uno de los principales obstáculos es el aumento constante en los costos de producción y operación. Energía, insumos, logística y financiamiento continúan encareciéndose, mientras que el acceso al crédito sigue siendo restrictivo. Esta situación obliga a los empresarios a priorizar la supervivencia del negocio por encima de la inversión y la generación de nuevos empleos.
A lo anterior se suman las complicaciones regulatorias. La carga administrativa, los cambios frecuentes en disposiciones fiscales y la lentitud en los trámites generan incertidumbre y desincentivan la formalidad. El empresario necesita reglas claras y procesos ágiles para poder concentrarse en lo que mejor sabe hacer: producir, invertir y generar empleo.
Otro factor que no puede ignorarse es la inseguridad y la falta de infraestructura adecuada en diversas zonas del Estado de México. Sin condiciones de seguridad, servicios públicos eficientes y conectividad, resulta complicado atraer nuevas inversiones o fortalecer las ya existentes. Sin seguridad no hay inversión, y sin inversión no hay empleo.
Desde esta presidencia hacemos un llamado a fortalecer el diálogo y la colaboración entre autoridades y sector productivo. El arranque de 2026 debe ser una oportunidad para construir certidumbre, impulsar políticas públicas efectivas y reconocer que un sector empresarial sólido es indispensable para el desarrollo económico y social del Estado de México.
Por un Estado de México más competitivo.
Raúl Chaparro R.
PDTE. DE ASECEM NACIONAL
