TOKIO — La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, anunció este lunes que disolverá la Cámara Baja del Parlamento y convocará elecciones generales anticipadas para el 8 de febrero de 2026, en un movimiento político destinado a consolidar su liderazgo y obtener un mandato popular más sólido para implementar su agenda económica y de seguridad.
En una conferencia de prensa desde la sede del Gobierno en Tokio, Takaichi expresó que la decisión de disolver la Cámara Baja —que actualmente tiene 465 escaños— no fue fácil, pero subrayó que su futuro como primera ministra está en juego y que quiere que la ciudadanía decida directamente si confía en su gestión.
La disolución de la Cámara Baja está programada para el 23 de enero de 2026, con el inicio formal de la campaña electoral el 27 de enero y la votación de los comicios el 8 de febrero, una de las campanas más cortas en la historia política reciente del país.
Takaichi, líder del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) y primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra en Japón, asumió el puesto en octubre de 2025 tras la renuncia de su predecesor, Shigeru Ishiba. Desde entonces ha gozado de altos índices de aprobación, con encuestas que la ubican alrededor del 60 % o más, un factor que analistas políticos creen que motiva su apuesta por someter su gestión a la voluntad popular.
La elección anticipada se da en un contexto de desafíos políticos y económicos para el gobierno nipón. Aunque el PLD ha dominado la política japonesa durante décadas, actualmente enfrenta una mayoría ajustada en la Cámara Baja y está en minoría en la Cámara Alta, lo que ha dificultado la aprobación de reformas y políticas clave.
La campaña electoral también girará en torno a temas económicos urgentes, como el alivio para los hogares frente al alza de precios. Takaichi ha propuesto, entre otras medidas, una suspensión por dos años del impuesto al consumo del 8 % sobre alimentos para estimular el gasto y mitigar el impacto de la inflación, un planteamiento que ha generado debate sobre su viabilidad fiscal y la sostenibilidad de las finanzas públicas.
En paralelo, la oposición ha tratado de consolidarse. El Partido Democrático Constitucional de Japón (CDP) y el antiguo aliado Komeito acordaron formar una alianza centrista para competir con el PLD, planteando una alternativa a las políticas conservadoras de Takaichi.
La elección del 8 de febrero será, en consecuencia, un test crucial para la líder japonesa y definirá el rumbo político y económico del país en los próximos años, en un momento marcado por presiones internas y desafíos geopolíticos en la región Asia-Pacífico.

