Por Gaby Núñez
Líder empresarial y analista joven | Presidenta de Jóvenes ASECEM


I. DESPIERTA: La Consciencia del Punto de Partida
El Espejismo del Título
Vivimos en la era del liderazgo decorativo. Jóvenes que coleccionan cargos como quien colecciona trofeos, donde lo importante no es lo que haces con la posición, sino cómo se ve en tu biografía de LinkedIn o en la foto del evento corporativo. El feed de Instagram se ha convertido en el nuevo currículum, y el problema no es la visibilidad, sino la vacuidad detrás de ella.
La trampa es sutil pero letal: confundimos el reconocimiento con el impacto. Nos obsesionamos con ser nombrados, pero no con nombrar soluciones. Queremos el micrófono, pero no tenemos mensaje. Y mientras tanto, México sigue esperando que esa generación con acceso a educación, recursos y plataformas deje de tomarse selfies en las mesas de decisión y empiece a tomar decisiones.
El liderazgo no se mide en seguidores. Se mide en vidas transformadas, en problemas resueltos, en puertas abiertas para otros. Si tu mayor logro este año es aparecer en la lista de “30 menores de 30”, pero no puedes nombrar tres personas a las que ayudaste a conseguir empleo, oportunidades o conexiones estratégicas, no eres líder. Eres decoración.
Privilegio como Plataforma, no como Destino
Tener acceso a una cámara como ASECEM, a una plataforma mediática o a espacios de decisión empresarial a los veintitantos años no es normal en México. No es el resultado únicamente de tu talento o esfuerzo. Es privilegio puro: tuviste educación que otros no tuvieron, redes de contacto que otros no construyeron, tiempo que otros no pudieron darse porque estaban resolviendo la supervivencia familiar.
Reconocer esto no es autoflagelación ni síndrome del impostor. Es lucidez. Y desde esa lucidez nace la responsabilidad más importante del liderazgo joven: entender que ese privilegio no es un destino alcanzado, sino una plataforma prestada. Una plataforma que te obliga a hacer una sola pregunta cada día: ¿a quién le abrí la puerta hoy?
Porque el privilegio sin propósito social es obsceno. Es ocupar un asiento en la mesa mientras millones de jóvenes igual de capaces ni siquiera saben que esa mesa existe. La deuda social no se paga con buenas intenciones ni con discursos inspiracionales. Se paga abriendo espacios, compartiendo contactos, transfiriendo conocimiento y, sobre todo, cediendo protagonismo para que otros brillen.
La Apatía de la Élite
Aquí está el riesgo más grande: que los jóvenes con recursos, preparación y acceso se vuelvan espectadores de la crisis en lugar de arquitectos de solución. Que observen la violencia, la desigualdad y la corrupción como quien ve una serie de Netflix: con indignación cómoda, pero sin involucrarse.
La apatía de la élite joven es el lujo que México no puede pagar. Cuando quienes tienen las herramientas para incidir deciden que “no es mi problema” o “yo ya hice mi parte llegando hasta aquí”, el país pierde exactamente a quienes más necesita. No necesitamos más jóvenes bien preparados que se integren al sistema sin cuestionarlo. Necesitamos jóvenes que usen su preparación para romper el sistema que perpetúa la desigualdad.
II. EQUIPA: Herramientas para la Acción Generacional
El Binomio Ético: Autoridad vs. Servicio
El liderazgo joven enfrenta una disyuntiva que definirá su legado: ¿buscas autoridad o buscas servir? Porque ambas pueden coexistir, pero una debe subordinarse a la otra. La autoridad sin servicio es tiranía. El servicio con autoridad es transformación.
La responsabilidad del líder joven es brutal en su simpleza: transformar el “yo” en un “nosotros”. Dejar de pensar en “mi carrera, mi éxito, mi crecimiento” y empezar a operar desde “el sector, la generación, el ecosistema”. Esto no es altruismo romántico, es estrategia de supervivencia colectiva.
Cuando lideras una cámara empresarial, no estás construyendo tu imperio personal. Estás custodiando temporalmente un espacio que debe quedar mejor de como lo encontraste. Cada decisión debe pasar por el filtro: ¿esto beneficia mi imagen o beneficia al colectivo? Si la respuesta es solo lo primero, no es liderazgo, es narcisismo institucionalizado.
Estrategia de Alianzas Intergeneracionales
La mentoría inversa es una de las herramientas más poderosas y subutilizadas del liderazgo joven. No se trata de que los mayores te enseñen desde su pedestal de experiencia, sino de crear un intercambio genuino: tú aportas perspectiva fresca, adaptabilidad tecnológica y urgencia; ellos aportan contexto, red de contactos y cicatrices de batallas pasadas.
El ímpetu sin dirección es peligroso. La juventud tiene energía y valentía para romper paradigmas, pero frecuentemente carece del mapa para saber qué romper y qué preservar. Ahí es donde la experiencia de los mayores actúa como escudo contra errores evitables. No para frenarte, sino para potenciarte.
La clave está en acercarte a los mentores desde la vulnerabilidad estratégica: “Tengo esta idea, pero no quiero fallarle a la gente que confía en mí. ¿Qué no estoy viendo?”. Esa pregunta, hecha con humildad genuina, te ahorra años de errores costosos. Los empresarios consolidados ya cometieron los errores que tú estás a punto de cometer. Úsalos.
Gestión de la Paz a través del Emprendimiento
Aquí está una verdad incómoda que el liderazgo joven debe enfrentar: cada empleo digno que se crea es un joven menos vulnerable al reclutamiento de la violencia. El emprendimiento no es solo desarrollo económico, es estrategia de seguridad nacional.
Cuando un joven empresario genera cinco empleos formales, no solo está moviendo la economía. Está creando cinco espacios de dignidad, cinco alternativas a la informalidad peligrosa, cinco escudos contra la desesperación que hace vulnerables a las personas. Esta es la conexión directa entre desarrollo económico y paz que el liderazgo joven debe entender y accionar.
Las herramientas están ahí: usar tu posición para conectar emprendedores con financiamiento, abrir mercados, facilitar alianzas estratégicas. Cada conexión que haces entre un emprendedor sin recursos y un comprador potencial no es networking, es construcción de paz. Literal.
Alfabetización de la Verdad
En la era de las fake news, el líder joven tiene una responsabilidad crítica: ser filtro de información veraz. No influencer de la opinión fácil, sino faro de datos reales. Cuando compartes información sin contrastar, cuando reproduces narrativas polarizantes sin contexto, cuando priorizas el engagement sobre la veracidad, estás siendo cómplice del caos informativo.
La alfabetización de la verdad exige disciplina: contrastar fuentes, citar datos verificables, reconocer cuando no sabes algo en lugar de inventar. Es menos sexy que el comentario viral, pero infinitamente más valioso. Porque cuando alguien joven con credibilidad comparte desinformación, el daño se multiplica exponencialmente en su comunidad.
III. ACTIVA: Tu Manual de Acción
La Auditoría del “Para Qué”
Ejercicio obligatorio para todo líder joven: cada noche, antes de dormir, hazte tres preguntas brutales:
- ¿Qué problema resolví hoy que beneficia a otros, no solo a mi marca personal?
- ¿Usé mi posición para abrir una puerta que alguien sin mis contactos no podría abrir?
- ¿Tomé alguna decisión que ponga en riesgo mi comodidad pero beneficie al colectivo?
Si las tres respuestas son “no”, ese día no lideraste. Ocupaste espacio. Y México no puede darse el lujo de que sus pocos jóvenes en posiciones de poder estén ocupando espacios sin generar resultados.
Esta auditoría no es para torturarte, es para calibrarte. Para recordarte cada día que el cargo que ocupas no es tuyo, es prestado. Y la renta se paga con impacto medible.
El Compromiso del Relevo
Metodología concreta para los próximos 30 días:
Paso 1: Identifica a un joven emprendedor o profesional que tenga el talento pero no tus mismas oportunidades de acceso. Alguien que sabes que podría estar en tu posición si hubiera tenido tu red de contactos.
Paso 2: Compártele una herramienta específica de tu arsenal: un contacto clave, una oportunidad de negocio, acceso a un evento al que normalmente no llegaría, o mentoría directa en un área donde tú tienes experiencia.
Paso 3: No te quedes en la presentación. Dale seguimiento. Asegúrate de que esa conexión se materialice en algo tangible. El networking sin resultados es turismo social.
Paso 4: Repite esto cada mes. La regla del 1+1: por cada espacio de privilegio que ocupas, llevas a alguien más. No como caridad, sino como estrategia de multiplicación de impacto.
Acción Inmediata de Incidencia
Para esta semana, ejercicio no negociable:
Día 1-2: Elige una problemática local que conecte con los ejes de Seguridad, Desarrollo o Información. Algo específico: no “la violencia en México”, sino “el desempleo juvenil en mi municipio que alimenta el reclutamiento criminal”.
Día 3-4: Investiga quién está trabajando ese tema (OSC, gobierno local, empresas, colectivos). Lee datos, habla con personas afectadas, entiende la dimensión real del problema.
Día 5-7: Desde tu posición de liderazgo actual (cámara, empresa, organización), redacta una propuesta de solución concreta. No un ensayo, sino un plan de acción con tres componentes: qué se necesita hacer, quién lo puede ejecutar, cómo tu posición puede facilitarlo.
Día 8: Comparte esa propuesta con alguien que tenga capacidad de decisión. No la guardes en tu computadora. El liderazgo se demuestra en la incomodidad de proponer, no en la comodidad de opinar.
El Precio de la Plataforma
El privilegio de liderar se paga con la moneda de la responsabilidad. Si no estás sirviendo, solo estás ocupando un asiento que México necesita para alguien más. La pregunta no es si tienes el privilegio de liderar. La pregunta es: ¿qué vas a hacer con él antes de que se te acabe el tiempo?
Porque el tiempo se acaba. Para ti, para tu generación, para este país. Y la historia no preguntará qué tan bien te veías en el cargo. Preguntará qué hiciste con él.
