La geometría y la aritmética de la guerra en Ucrania

De las guerras planas del pasado a la guerra multidimensional en Ucrania. Así es como han transcurrido cuatro años en este país europeo entre trazos rusos y líneas infinitas pero indefinidas. Hablar de la geometría en la guerra en Ucrania es hablar de los diferentes vértices, ángulos y lados de análisis que ha tenido la invasión rusa a este país europeo.

La geometría contribuye a resolver problemas como la medición de longitudes, áreas y volúmenes. En este caso metafórico, se refiere a tratar de entender cómo esta guerra dejó de ser lineal, plana y con solo dos ángulos de análisis. A cuatro años de esta brutal violación al derecho internacional hay que ver este suceso desde una mirada en espiral, como si fuera una figura geométrica multidimensional y con ángulos opuestos.

Esta guerra dejó de ser tradicional para convertirse en una figura de 3D.

Vértices. Un vértice es un punto en que concurren los dos lados de un ángulo en una figura geométrica. En el caso de la guerra en Ucrania se refiere a los puntos en que coincide la Comunidad Internacional que es el Derecho Internacional.

Lados. Un lado es la línea recta comprendida entre dos puntos. Al principio pareciera que solo existían dos lados en esta historia (Ucrania y Rusia) pero a lo largo de estos cuatro años, se han ido aumentando los “lados” con Estados Unidos, Europa, y algunos países mediadores o sede para negociaciones como: Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Suiza.

Ángulos. Un ángulo es la amplitud entre dos líneas de cualquier tipo que concurren en un punto común llamado vértice. En este sentido, la guerra tiene una gran cantidad de ángulos de análisis que van desde las crisis de: i) granos, ii) energética, iii) seguridad europea, iv) humanitaria, y v) la compleja relación Estados Unidos-Europa, hasta las líneas rojas de Rusia, Grupo Wagner, la Cumbre de Alaska, la negativa de Washington que de Ucrania pudiera aspirar a ser miembro de la OTAN, y que esta guerra ha sido híbrida.

Hoy se cumplen cuatro años de una profunda complejidad para sacar el “perímetro geopolítico” y el “área geoeconómica” de un lamentable suceso cuya forma es multidimensional. Es decir, se trata de una guerra que se extiende en más de tres dimensiones espaciales (longitud, anchura y altura), extendiéndose ya a cuatro coordenadas. Hay que considerar que las coordenadas son valores numéricos que determinan la posición de un punto en un plano o en el espacio. En este caso se refiere no solo a los kilómetros cuadrados de territorio invadido sino al impacto de los misiles y drones, así como también a las coordenadas que dividen el Norte y el Sur Global que toman posturas altamente polarizadas respecto a esta guerra. No sin antes pasar por la latitud y longitud de las Organización de las Naciones Unidas que pareciera que sus estatutos y estructura están tan obsoletas que no alcanzan para ser los ejes perpendiculares habituales (X, Y y Z).

Ucrania está encapsulada en un plano cartesiano bidimensional cuando debe ser vista, entendida y analizada como multidimensional, multifactorial y multitemática. En esta guerra no solo son sumas y restas. No solo se dividieron los países en aquellos alineados a Rusia, otros a Ucrania y otros supuestamente neutrales, sino que además se multiplicaron los problemas regionales y las crisis globales. Por lo que todo lo que ocurre alrededor de esta guerra son operaciones mucho más complejas.

La aritmética es la base de las matemáticas donde se comienza a entender cómo interactúan los números entre sí y a resolver problemas cotidianos a través de las operaciones básicas como las sumas, las restas, las multiplicaciones y las divisiones. En esta metáfora, de las guerras convencionales del pasado donde solo se iba haciendo una numeralia de soldados caídos, personas que perdían la vida, capacidad militar y al final quién iba ganando, se pasó a la guerra exponencial en Ucrania. Así es como han transcurrido cuatro años en este país europeo con un tablero al revés ya que el razonamiento lógico, la agilidad mental y la flexibilidad cognitiva no prevalecen.

Hablar de la aritmética en la guerra en Ucrania es hablar de mayor complejidad en las problemáticas a resolver, ver muchos más números negativos que positivos, ver cómo la infraestructura se reduce en decimales, llevar a la raíz cuadrada los intentos de negociaciones y poner varios exponentes a los impactos políticos, financieros, comerciales, energéticos, humanitarios, alimentarios, migratorios, entre mucho otros, que ha tenido la invasión rusa en este país europeo.

Dentro de las “operaciones matemáticas directas” están la suma, la multiplicación y la potenciación. En esta guerra, lo que se ha sumado son los paquetes de sanciones de Occidente a Rusia, pero carece de tener un efecto multiplicativo en otras naciones por lo que su potenciación es nula. Por eso la guerra sigue, ya que el país agresor sigue sumando y multiplicando jugosas ganancias de compradores internacionales sustitutos sobre sus materias primas tan relevantes como son: metales, grano y energéticos. En cuanto a las “operaciones indirectas” se encuentran la resta, la división, la radicación y la logaritmación. Vemos que en esta profunda agresión Rusia busca restarle territorio a Ucrania, divide la opinión pública a través de su maquinaria propagandística, ejerce la radicación a través de sus embajadas alrededor del mundo y los logaritmos los usa a su favor para influir en diferentes públicos y financiar hackeos cibernéticos al más alto nivel.

Hoy se cumplen cuatro años de un acertijo a resolver desde la “aritmética geopolítica y geoeconómica”, ya que este lamentable suceso -cuya complejidad de los objetos a analizar y la articulación de sus componentes- es mucho más difícil de obtener que el producto final que debería ser la paz. Pero tal parece que una de las partes hace todo para no lograrla. Ucrania está encapsulada en una operación básica de hacer negocios de la paz a la guerra y al final se queda entre paréntesis y corchetes al ser ensombrecida por otros temas de la agenda global y otros conflictos en otras regionales subordinados a los intereses personales de unos cuantos líderes. 

¡Pobre de Ucrania, tan cerca de Rusia y tan lejos de la paz!

Nota: Recomiendo cuatro lecturas multidimensionales de este tema que he escrito en diferentes momentos y diarios. “De la OTANización a la desPUTINización“, “La guerra en Ucrania: un cisne negro”, “Ucrania: entre el colonialismo de dos neopopulistas y neocolonialistas” y “El deshielo de la diplomacia en Alaska”.

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Aribel es Coordinadora de la Licenciatura en Negocios Globales y del Bachelor in Global Business en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México. Es Asociada y Coordinadora de la Unidad de Estudio y Reflexión del Conflicto Rusia-Ucrania en COMEXI, conferencista y analista de asuntos globales en diversos medios nacionales e internacionales.

Correo: aribel.contreras@ibero.mx

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