
El panorama legislativo en México ha vuelto a entrar en un periodo de parálisis técnica. Este lunes, la Mesa Directiva del Senado de la República anunció una nueva suspensión en la discusión de la polémica reforma conocida como “Plan B Electoral”. Aunque se esperaba que la sesión de hoy definiera el rumbo de la estructura de los gobiernos locales, la falta de acuerdos parlamentarios sobre un punto crítico —la reducción y asignación del número de regidores en los ayuntamientos— obligó a postergar el debate por tiempo indefinido.
El nudo de la discordia: Los regidores
El punto de ruptura entre las bancadas oficialistas y la oposición radica en la propuesta de compactar las planillas municipales. Mientras el proyecto busca reducir el gasto público eliminando plazas de regidores plurinominales, la oposición argumenta que esta medida atenta contra la pluralidad y la representación de las minorías en los municipios más vulnerables del país. Sin un consenso técnico sobre la fórmula de proporcionalidad, el dictamen no ha logrado avanzar a las comisiones unidas para su votación final.
El mensaje contundente de Coparmex
En este contexto de vacío legislativo, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) emitió un comunicado urgente que ha resonado con fuerza en el sector empresarial y civil. El organismo, liderado por su consejo nacional, hizo un llamado directo a los senadores para frenar definitivamente la reforma.
“No es momento de experimentos institucionales. Pedimos que no haya reforma en este periodo para garantizar la estabilidad y la certeza jurídica de los próximos comicios”, señaló el organismo.
Para Coparmex, modificar las reglas del juego electoral a pocos meses de que inicien los procesos operativos de las elecciones de 2026 representa un riesgo innecesario. La cúpula empresarial sostiene que cualquier cambio estructural en el árbitro electoral o en la conformación de los cabildos podría derivar en una cascada de impugnaciones que judicializarían los resultados, ahuyentando la inversión y desestabilizando la paz social.
¿Qué sigue para la reforma?
Con el cierre del periodo ordinario de sesiones acercándose, el tiempo se agota para el “Plan B”. Si no se logra un acuerdo en las próximas 48 horas, la reforma podría quedar en la “congeladora” legislativa hasta después del ciclo electoral de este año. Por ahora, el Senado permanece blindado por protestas de organizaciones civiles que exigen mantener la integridad de las instituciones actuales bajo el lema: “Con la democracia no se juega”.
