HUMANISMO MEXICANO DESDE LA MIRADA DE LA REGIDURÍA

En la política actual ya no hay espacio para discursos vacíos. La ciudadanía —con justa razón— exige resultados, cercanía y coherencia. En lo personal, tengo claro que la confianza no se pide, se construye. Y se construye todos los días, en el Cabildo y, sobre todo, en el territorio.

Asumí la responsabilidad como Séptimo Regidor de Coacalco con una convicción firme: demostrar que el servicio público puede ejercerse con sentido social, con visión humanista y con resultados concretos. No vine a administrar inercias, vine a transformar realidades. Bajo esa lógica, mi trabajo se ha estructurado en dos grandes dimensiones: la institucional, donde se diseñan las reglas, y la territorial, donde esas reglas se traducen en impacto real.

En el Cabildo: convertir ideas en acción

El Cabildo no puede ser un espacio de simulación. Tiene que ser un lugar donde las ideas se convierten en decisiones que mejoren la vida de la gente. Por eso, desde mi posición, he impulsado propuestas que fortalecen el marco normativo municipal con una visión más humana, más incluyente y más justa.

Trabajé para contribuir al fortalecimiento del Bando Municipal en materia de derechos humanos, porque estoy convencido de que el municipio es la primera puerta del Estado. Si ahí no garantizamos derechos, difícilmente podremos hablar de justicia en niveles superiores. No se trata solo de actualizar documentos; se trata de cambiar la forma en que el gobierno se relaciona con las personas.

En esa misma línea, promoví la incorporación de la perspectiva de género en el Plan de Desarrollo Municipal. No como un requisito administrativo, sino como una necesidad real. Gobernar sin perspectiva de género es gobernar a medias. La igualdad no se decreta, se construye desde la planeación.

También he insistido en cambiar la manera en que entendemos la seguridad. No todo se resuelve con más patrullas o más sanciones. La prevención social del delito es clave, y ahí es donde entran iniciativas como las caminatas y carreras comunitarias que hemos impulsado. No son eventos aislados; son estrategias para recuperar espacios públicos, fortalecer la convivencia y reconstruir el tejido social.

A la par, promoví círculos de lectura en bibliotecas del municipio. Puede parecer una acción sencilla, pero tiene un fondo profundo: formar ciudadanos críticos, participativos y conscientes. Una sociedad que lee es una sociedad que piensa, y una sociedad que piensa es más libre.

En el territorio: donde la política se vuelve realidad

Pero si algo tengo claro, es que la política no se valida en los discursos, se valida en la calle. Mi oficina no tiene cuatro paredes; está en las colonias, en las escuelas, en los espacios donde la gente vive su día a día.

Hemos entregado más de dos mil lentes a personas en situación vulnerable. Para algunos puede ser una cifra; para mí son historias. Son niñas y niños que ahora pueden ver mejor en la escuela, adultos mayores que recuperan calidad de vida, familias que encuentran un apoyo donde antes no lo había.

También hemos trabajado con asilos y casas hogar, entregando colchones nuevos. No es solo asistencia, es dignidad. Estoy convencido de que la forma en que tratamos a nuestros grupos más vulnerables define el tipo de sociedad que somos.

Además, hemos entregado más de siete sillas de ruedas a personas que enfrentan diariamente el reto de la movilidad. No es únicamente un apoyo material; es la posibilidad de recuperar independencia, de volver a salir a la calle, de reencontrarse con la vida cotidiana. Cada silla representa una historia de lucha, pero también una respuesta institucional que llega a tiempo. Ahí es donde la política deja de ser discurso y se convierte en un acto profundamente humano.

Uno de los momentos más significativos ha sido lograr que mil niñas y niños pudieran asistir de manera gratuita a funciones del Circo Atayde. Puede parecer algo menor frente a otros temas, pero no lo es. Generar alegría también es hacer política. Crear recuerdos positivos en la infancia es sembrar esperanza.

El impulso a la juventud ha sido otra de mis prioridades. Apoyé a un joven talento que representó a México en un concurso internacional de matemáticas en China, porque creo firmemente que el talento no tiene límites cuando encuentra oportunidades. Además, hemos establecido alianzas con el Tecnológico de Monterrey para facilitar becas a nivel preparatoria. La educación abre puertas, y mi responsabilidad es ayudar a que más jóvenes puedan cruzarlas.

El deporte también forma parte de esta visión preventiva. Promoverlo no es solo fomentar actividad física; es alejar a las y los jóvenes de entornos de riesgo y acercarlos a espacios de disciplina, comunidad y superación.

Asimismo, hemos gestionado medicamentos para personas de escasos recursos. Cuando alguien necesita un tratamiento, no puede esperar. Ahí es donde el gobierno debe responder con sensibilidad y eficacia.

Coherencia: la base de todo

Si tuviera que resumir mi forma de hacer política en una sola palabra, sería coherencia. No concibo un discurso que no esté respaldado por acciones. No creo en promesas que no se pueden cumplir. Prefiero hablar con hechos.

Mi compromiso ha sido claro: llevar la teoría a la práctica. Traducir los principios del humanismo mexicano en políticas públicas concretas. Pasar del discurso a la acción, sin atajos y sin simulaciones.

Sé que el camino no es sencillo. Gobernar implica tomar decisiones, enfrentar retos y, muchas veces, ir contra inercias que llevan años. Pero también sé que la ciudadanía ya no está dispuesta a conformarse. Y eso, lejos de ser un problema, es una oportunidad.

Mirando hacia adelante

El reto ahora es claro: consolidar lo avanzado y ampliar el alcance. No basta con hacer bien las cosas; hay que hacerlas mejor y a mayor escala. Eso implica fortalecer mecanismos de evaluación, medir resultados y seguir escuchando a la gente.

Quiero que cada acción tenga impacto, que cada gestión tenga sentido y que cada decisión contribuya a un Coacalco más justo, más igualitario y con mayores oportunidades.

Estoy convencido de que el cambio verdadero no ocurre de un día para otro, pero también sé que empieza con decisiones firmes y con trabajo constante. Mi compromiso es seguir en territorio, seguir escuchando y, sobre todo, seguir resolviendo.

Porque al final del día, la política solo tiene sentido si mejora la vida de las personas. Y en eso, no hay margen para fallar.

DR. RAFAEL CHACÓN VILLAGRÁN

INVESTIGADOR Y ESPECIALISTA EN HUMANISMO MEXICANO

6 comentarios en “HUMANISMO MEXICANO DESDE LA MIRADA DE LA REGIDURÍA”

  1. Juan Carlos Mtz

    La verdad que bueno q se preocupan x los abuelitos en los asilos, mi tía esta en uno y neta si les hacia falta renovar los colchones. mas politicos asi q si caminen las colonias y no nomas en campaña 👍

  2. Mari de Coacalco

    yo fui de las q alcanzo lentes para mi niño y de verdad muchas gracias doctor xq las consultas estan carisimas y con esto ya se aplica mas en la escuela… se agradece el apoyo

  3. Super lo de las becas con el tec! 🎓 necesitamos que mas jovenes tengan esas oportunidades para salir adelante y q representen a mexico en otros paises como el chavo de china. felicidades regidor

  4. puro show con el circo y los eventos… lo que de verdad urge es que arreglen las calles de coacalco que estan llenas de baches!! menos fotos y mas obras de verdad 🙄

  5. Excelente trabajo Dr. Chacon, lo que mas se ocupa es gente con preparacion y sentido humano en el cabildo. sigan cumpliendo con los hechos y no puras palabras

  6. y la perspectiva de genero en q se nota?? xq yo sigo viendo las mismas mañas de siempre en el ayuntamiento. puros discursos bonitos pero la realidad en la calle es otra muy diferente

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *