
El pasado 18 de abril mientras el elenco de la película “El Diablo Viste a la Moda 2” se encontraba en plena promoción, el presidente Donald Trump (junto con su esposa y miembros de su gabinete) fue evacuado de la cena de gala de corresponsales de la Casa Blanca en el Hotel Washington Hilton debido a un tiroteo. Ambos sucesos fueron cubiertos por medios -de manera separada- mencionando la seguridad del presidente y de las estrellas de la película en el contexto de la tensión política que prevalece en el país.
Mientras la historia de la película aborda la caída de las ventas de las revistas impresas, con Miranda Priestly (Meryl Streep) resistiendo una nueva amenaza que es su primera asistente Emily, quien se ha convertido en su gran rival por enfrentar de mejor manera los desafíos de la moda en la era digital, y la presencia de la periodista de moda mucho más consolidada Andy Sachs (Anne Hathaway); el ejecutivo de Estados Unidos vive los niveles de aprobación más bajos de su segundo mandato derivado a temas de la agenda doméstica y de política exterior. Por un lado, las salas de cine se prepararon para el gran estreno con una campaña de marketing global con palomitas, refrescos, lleno total y venta de merch oficial. Por otro lado, el Servicio Secreto tuvo una gran movilización ante el tercer atentado contra el presidente de Estados Unidos y los casi 200 corresponsables cubrieron la noticia en tiempo real sin guión. Se ha abierto una investigación sobre el detenido pero los reflectores estuvieron en lo ocurrido y ya no en los errores del mandatario. Esta historia es real, no es sacada de ningún libro ni de ninguna pantalla de cine.
Hay un dicho que dice que lo que no te mata, te fortalece. Trump busca sacar capital político de esta situación como lo hizo con los dos atentados previos mientras era candidato. Después de las últimas semanas desastrosas por la guerra contra Irán y la confrontación directa con el Papa León XIV, le viene bien el papel protagonista de víctima de su propia película. Al fin que a él le encantan los shows políticos donde él sea el protagonista, el productor y el director de escena, al tiempo que la prensa esté en primera fila.
Tres atentados y no lo doblan. La violencia jamás será el medio para resolver las diferencias políticas pero esto es el reflejo de la profunda polarización social que se vive en dicho país. Sí, es el reflejo de lo que el mismo inquilino de la Casa Blanca ha fomentado: la xenofobia, el clasismo, la discriminación, el machismo, la misoginia, la división política, la distorsión del nacionalismo, entre muchas otras cosas. Él no gobierna para los demás, él aprovecha el poder para sus propios intereses. Él ha hecho de la política un espectáculo Hollywoodense con implicaciones de largo alcance a nivel internacional.
La tercera no es la vencida en este caso de Trump. Pero el rol despiadado de Miranda Priestly no está nada lejos de la personalidad del habitante de la Oficina Oval. Por lo que el segundo mandato puede ser que tenga un desenlace muy diferente a la película ya que Trump “desviste” la moda y la política.
La Met Gala no es moda, es poder. Y justo días después del estreno de esta secuela, se celebró la Met Gala 2026 en medio de controversias por el patrocinio de Jeff Bezos y un año más sin que se invitara a Donald Trump ya que para Anna Wintour él es persona non grata .
No olvidemos que está de moda hacer de la política un arte y el arte ya es política.
Autora:
Dra. Aribel Contreras Suárez
Conductora de Eco Internacional en ChangeTV
Analista y conferencista internacional
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Instagram: aribeldiplomatique
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