Putin amenaza con confiscar buques europeos ante nuevas tensiones con la UE

La tensión entre Rusia y varios países europeos volvió a aumentar luego de que el presidente ruso, Vladímir Putin, advirtiera que Moscú podría responder con la incautación de buques europeos si continúan las acciones contra embarcaciones rusas vinculadas con la llamada “flota fantasma”. La amenaza se produce en medio de una creciente disputa por el transporte marítimo de petróleo ruso y la aplicación de las sanciones occidentales.

Durante una visita a un buque de guerra ruso en el marco de ejercicios navales en el extremo oriental del país, Putin calificó como “piratería” las acciones de países europeos dirigidas contra embarcaciones comerciales rusas. El mandatario sostuvo que, si Occidente continúa con las incautaciones, Rusia responderá de manera similar y dejó abierta la posibilidad de que esas represalias ocurran en cualquier lugar, incluso lejos de las zonas donde se hayan producido las interceptaciones.

El conflicto gira principalmente alrededor de la denominada “flota fantasma” rusa, una red de buques utilizada para transportar petróleo y otros productos sorteando las restricciones internacionales. Muchos de estos barcos operan bajo banderas de terceros países y mediante estructuras de propiedad difíciles de rastrear, lo que ha permitido a Moscú mantener parte de sus exportaciones energéticas pese a las sanciones impuestas desde el inicio de la guerra en Ucrania.

En las últimas semanas, países europeos han incrementado las operaciones contra embarcaciones sospechosas de formar parte de esta red. Reino Unido, por ejemplo, defendió la detención del petrolero Smyrtos, mientras otros países europeos han participado en inspecciones y acciones relacionadas con buques que transportan petróleo ruso sujeto a sanciones. Estas medidas buscan limitar una fuente importante de ingresos para Moscú.

La respuesta rusa añade un nuevo elemento de riesgo para el comercio marítimo internacional. El comandante de la Flota del Pacífico rusa, Viktor Liina, señaló que sus fuerzas están preparadas para inspeccionar y detener embarcaciones de países considerados hostiles, mientras Moscú acusa a Europa de utilizar las sanciones y operaciones navales para ejercer presión sobre Rusia.

Más allá de las declaraciones, la principal preocupación es que la disputa pueda provocar nuevos enfrentamientos o incidentes en rutas comerciales internacionales. Una escalada afectaría no solamente a Rusia y Europa, sino también al transporte de energía, los seguros marítimos y la estabilidad de los mercados internacionales.

La advertencia de Putin representa así una nueva escalada en la confrontación entre Moscú y Occidente y demuestra que la batalla económica alrededor del petróleo ruso también se está trasladando cada vez más al terreno marítimo.

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