Sinaloa enfrenta una fuerte crisis económica por violencia e incertidumbre política

Sinaloa atraviesa uno de los momentos económicos más complicados de los últimos años. Durante el primer trimestre de 2026, la actividad económica del estado registró una caída de 4.5%, convirtiéndose en la entidad con el peor desempeño económico del país en ese periodo, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El retroceso ocurre en un contexto marcado por la violencia, la inseguridad y la incertidumbre política, factores que han comenzado a repercutir directamente en empresas, trabajadores, inversiones y actividades comerciales. Uno de los principales efectos se observa en el mercado laboral: durante julio se reportó la pérdida de aproximadamente 32 mil empleos, mientras que la pobreza laboral también aumentó durante el segundo trimestre del año.

La situación resulta especialmente preocupante porque Sinaloa cuenta con una economía diversificada, sustentada en actividades como la agricultura, el comercio, los servicios, la industria y el turismo. Sin embargo, la inseguridad ha generado condiciones menos favorables para mantener negocios abiertos, atraer nuevas inversiones y garantizar la actividad económica cotidiana. La Coparmex estatal ha señalado que alrededor de 4 mil 700 empresas habrían cerrado desde el recrudecimiento de la violencia, lo que representa un fuerte golpe para la generación de empleos y los ingresos de miles de familias.

El turismo también enfrenta importantes desafíos, particularmente en Mazatlán, uno de los principales destinos turísticos del estado. La percepción de inseguridad ha aumentado y algunos reportes señalan una reducción de hasta 20% en las visitas durante el verano. No obstante, existen datos oficiales que muestran una realidad más compleja: el Gobierno de Sinaloa reportó que entre enero y julio Mazatlán recibió más de 2.6 millones de turistas, con una ocupación hotelera promedio de 75% y una derrama superior a 18 mil 554 millones de pesos.

Esta diferencia refleja que, aunque el sector turístico mantiene una actividad importante, la inseguridad representa un riesgo para su crecimiento futuro. Autoridades han reforzado los operativos de seguridad en carreteras y destinos turísticos para intentar recuperar la confianza de visitantes y empresarios.

El reto para Sinaloa será recuperar la seguridad, la confianza empresarial y la generación de empleos. La recuperación económica dependerá no solamente de atraer inversión, sino también de crear condiciones que permitan a empresas y trabajadores desarrollar sus actividades con estabilidad y certeza.

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