Seguridad: Harfuch asegura que el Cártel de Sinaloa está debilitado, pero conserva capacidad de fuego

El combate al crimen organizado en México enfrenta una etapa compleja. A dos años del inicio de la estrategia federal que concentró importantes esfuerzos de seguridad en Sinaloa, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, reconoció que el Cártel de Sinaloa ha sido afectado por los operativos, pero advirtió que la organización todavía conserva una importante capacidad económica y de fuego.

La declaración resulta relevante porque marca una diferencia entre golpear a una organización criminal y lograr su desarticulación. De acuerdo con Harfuch, las autoridades han conseguido detener a integrantes y líderes de distintas facciones, asegurar armamento y drogas, además de destruir laboratorios clandestinos. En Sinaloa, específicamente, el Gobierno federal reportó el aseguramiento de más de 6 mil armas y la detención de más de 2 mil 500 personas por delitos de alto impacto desde el inicio de la administración de Claudia Sheinbaum.

Uno de los principales objetivos de la estrategia ha sido reducir la capacidad operativa y financiera de los grupos criminales. El propio secretario ha señalado que el Cártel de Sinaloa continúa siendo una de las organizaciones delictivas más fuertes del país, pese a los golpes recibidos durante los últimos meses.

La situación en Sinaloa también está marcada por la confrontación entre distintas facciones del propio cártel. Esta disputa interna ha provocado episodios de violencia y representa uno de los mayores desafíos para las autoridades, ya que la fragmentación de una organización criminal no necesariamente significa el fin de la violencia. En algunos casos, puede generar nuevos grupos, enfrentamientos por territorios y disputas por las rutas y fuentes de financiamiento.

Harfuch también destacó que actualmente ya no es común observar en Culiacán los grandes convoyes de vehículos armados que, según su descripción, eran visibles al inicio de la actual administración. Sin embargo, enfatizó que todavía existe un poder económico y armamentístico que debe continuar siendo reducido.

El reto, por tanto, va más allá de realizar detenciones. Para debilitar de manera sostenida a una organización criminal es necesario afectar sus recursos financieros, redes de distribución, acceso a armas y capacidad para reclutar nuevos integrantes.

El mensaje del Gobierno federal es, en ese sentido, doble: existen avances en materia de seguridad, pero todavía no puede hablarse de una derrota del Cártel de Sinaloa. La permanencia de sus recursos demuestra que la lucha contra el crimen organizado continúa siendo uno de los principales desafíos de seguridad para México.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *