
La representación de África en las instituciones internacionales volvió a ocupar un lugar central durante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, donde dirigentes africanos insistieron en la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad para incorporar al continente de manera permanente. La demanda forma parte de un reclamo que lleva décadas y que busca adaptar la estructura de la ONU a la realidad geopolítica actual.
Actualmente, el Consejo de Seguridad está integrado por 15 países: cinco miembros permanentes —China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia— y diez miembros no permanentes, elegidos por periodos de dos años. Ningún país africano ocupa uno de los cinco asientos permanentes, aunque varios Estados del continente han formado parte temporalmente del organismo.
La posición común defendida por la Unión Africana plantea que el continente debería contar con al menos dos puestos permanentes y cinco asientos no permanentes en un Consejo ampliado. La propuesta africana contempla además que, si el derecho de veto continúa existiendo, los nuevos miembros permanentes africanos tengan las mismas prerrogativas que los actuales.
El argumento central es que África representa una parte importante de los Estados miembros de Naciones Unidas y participa activamente en asuntos relacionados con la paz y la seguridad internacionales. Además, numerosos conflictos y crisis humanitarias del continente son abordados por el propio Consejo, mientras que los países africanos no cuentan con representación permanente en el órgano donde se adoptan algunas de las decisiones internacionales más relevantes.
El secretario general de la ONU, António Guterres, también ha respaldado públicamente la necesidad de corregir esta situación. En el marco de la Asamblea General señaló que la ausencia de representación permanente africana ya no resulta sostenible y vinculó la reforma con la necesidad de que las instituciones multilaterales reflejen mejor las realidades actuales.
Sin embargo, reformar el Consejo de Seguridad requiere superar importantes diferencias entre los Estados miembros. Existen distintas propuestas sobre cuántos países deberían incorporarse, cómo distribuir los nuevos puestos y qué facultades tendrían los nuevos miembros permanentes.
Las negociaciones intergubernamentales continúan dentro de la ONU. Para África, la discusión representa no solamente una cuestión de representación, sino también un debate sobre cómo debe funcionar el sistema multilateral en el siglo XXI.
