
El Gobierno de México informó que mantiene abierta una investigación para determinar si la participación de agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos en la captura de Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los fundadores y principales líderes del Cártel de Sinaloa, representó una violación a la soberanía nacional y a los mecanismos de cooperación bilateral en materia de seguridad.
La revisión surge después de que autoridades mexicanas solicitaran conocer con precisión el nivel de intervención que tuvieron las agencias estadounidenses durante el operativo que culminó con la detención de Zambada en territorio estadounidense. El caso ha reavivado el debate sobre los límites de la colaboración entre ambos países en el combate al crimen organizado, especialmente cuando las operaciones tienen implicaciones directas para la jurisdicción mexicana.
Funcionarios federales señalaron que el objetivo de la investigación no es cuestionar la cooperación internacional, sino esclarecer si existió una actuación unilateral por parte de autoridades estadounidenses o si se respetaron los acuerdos de intercambio de información y coordinación establecidos entre ambos gobiernos.
Paralelamente, la defensa legal de Ismael Zambada presentó ante la justicia estadounidense una solicitud para que, en caso de ser condenado a cadena perpetua, pueda cumplir la sentencia en un centro penitenciario que cuente con atención médica especializada. Los abogados argumentan que el presunto líder criminal enfrenta diversas complicaciones de salud derivadas de su avanzada edad, por lo que consideran indispensable garantizar un tratamiento médico permanente durante su reclusión.
La petición forma parte de las primeras estrategias legales de la defensa mientras continúa el proceso judicial en una corte federal de Estados Unidos, donde Zambada enfrenta múltiples cargos relacionados con narcotráfico, delincuencia organizada, lavado de dinero y otros delitos federales.
El caso continúa siendo uno de los más relevantes en la relación bilateral entre México y Estados Unidos, debido al impacto que la captura de “El Mayo” Zambada tiene en la estructura del Cártel de Sinaloa y en la estrategia regional para combatir al crimen organizado.
Especialistas consideran que el resultado de la investigación mexicana podría influir en la forma en que ambos países desarrollen futuras operaciones conjuntas, reforzando los protocolos de cooperación y los mecanismos diplomáticos para evitar controversias relacionadas con la soberanía nacional. Mientras tanto, las autoridades de ambos gobiernos mantienen comunicación permanente para dar seguimiento al proceso judicial y a las investigaciones correspondientes.
