
La República Democrática del Congo comenzó una nueva campaña de vacunación contra el ébola, en un intento por frenar uno de los brotes más graves y acelerados que ha enfrentado el país. La estrategia comenzó en Kisangani, capital de la provincia de Tshopo, y da prioridad a trabajadores de la salud y personal que se encuentra en la primera línea de respuesta.
La campaña utiliza Ervebo, una vacuna que ha demostrado eficacia frente a una de las variantes más conocidas del virus del ébola. Sin embargo, el brote actual está provocado por el virus Bundibugyo, una variante para la cual todavía no existe una vacuna autorizada específicamente. Por ello, las autoridades también buscan generar evidencia científica que permita determinar qué tan efectiva puede ser Ervebo frente a esta cepa.
La Organización Mundial de la Salud y sus socios internacionales autorizaron inicialmente 70 mil dosis para la República Democrática del Congo. De ellas, 50 mil están destinadas a trabajadores sanitarios y de primera línea, mientras que otras 20 mil serán utilizadas en un ensayo clínico de fase 3 para estudiar la protección que puede ofrecer la vacuna frente al virus Bundibugyo.
La urgencia de la campaña se explica por la magnitud del brote. De acuerdo con los reportes más recientes, hasta el 25 de agosto se habían registrado alrededor de 5,700 casos confirmados y más de 2,700 muertes. La enfermedad se concentra especialmente en la provincia de Ituri, aunque ya ha alcanzado otras regiones.
La situación se complica por factores que van más allá del virus. La inseguridad, los desplazamientos de población, los movimientos constantes entre comunidades y las dificultades para mantener al personal sanitario trabajando han obstaculizado las labores de prevención y atención. Además, trabajadores de salud han sido víctimas de ataques y enfrentan un elevado riesgo de contagio.
Las autoridades esperan que la vacunación contribuya a proteger a quienes se encuentran en contacto directo con pacientes y, al mismo tiempo, reduzca las posibilidades de que el virus continúe propagándose hacia las comunidades.
El desafío ahora será determinar si Ervebo puede ofrecer una protección significativa frente al Bundibugyo, mientras los investigadores trabajan en el desarrollo de una vacuna específica. La respuesta internacional será clave para evitar que este brote continúe creciendo y se convierta en una emergencia sanitaria todavía mayor.
