
El paso del tifón Dujuan por la costa del Pacífico de Japón provocó lluvias torrenciales, inundaciones y deslaves que dejaron al menos cuatro personas fallecidas y seis desaparecidas, de acuerdo con información de la cadena pública NHK citada por Reuters. Las zonas más afectadas se encuentran en las prefecturas de Kanagawa y Chiba, en la región de Kanto, cercana a Tokio.
Uno de los casos reportados ocurrió en Yokosuka, Kanagawa, donde una mujer de unos 60 años murió después de que un deslave provocara que lodo y tierra ingresaran a su vivienda. Las autoridades también informaron de otras víctimas de entre los 50 y 80 años. Mientras tanto, equipos de emergencia continúan retirando escombros y buscando a personas que podrían haber quedado atrapadas en viviendas afectadas por los deslizamientos.
La intensidad de las precipitaciones provocó también importantes inundaciones. En algunas zonas se desbordaron ríos y el agua llegó a viviendas y calles. La situación obligó a las autoridades japonesas a emitir órdenes de evacuación para cerca de 1.9 millones de personas, mientras los servicios de emergencia trabajaban para atender las zonas con mayores riesgos.
El fenómeno meteorológico también ocasionó interrupciones en el suministro eléctrico. Tokyo Electric Power informó que aproximadamente 45 mil hogares se encontraban sin electricidad debido a los efectos de la tormenta. Además, las fuertes lluvias afectaron carreteras y servicios de transporte en distintos puntos de la región.
La cantidad de lluvia registrada alcanzó niveles extraordinarios. En la isla de Oshima, al sur de Tokio, se acumularon alrededor de 832 milímetros de lluvia en 48 horas, una cantidad superior al promedio de todo el mes de septiembre. En el distrito tokiota de Edogawa también se registró una cifra récord de 282.5 milímetros en 24 horas.
Aunque Dujuan comenzó a desplazarse hacia el noreste y alejándose de Japón, las autoridades mantienen la atención sobre las consecuencias posteriores. La saturación del suelo puede incrementar el riesgo de nuevos deslaves e inundaciones incluso después de que disminuyan los vientos.
Los equipos de rescate continúan trabajando entre caminos bloqueados, viviendas dañadas y grandes cantidades de lodo para localizar a las personas desaparecidas. El impacto del tifón vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de algunas comunidades japonesas ante episodios de lluvias extremas.
