
Cada paso dado en las calles de Tecámac y el País no es solo un grito de libertad, sino la semilla de un cambio que empieza a dar frutos. Este año, vivimos dos fechas que marcaron un antes y un después en la historia de la diversidad en nuestro municipio: la marcha del mes de junio, que se sumó al reclamo mundial por igualdad, y la sexta edición de la Marcha de la Diversidad LGBTTTIQ+ del pasado 11 de julio. En ellas, miles de personas salimos a decir que no queremos más discursos, queremos resultados: espacios seguros, derechos cumplidos y una sociedad que no deje a nadie atrás.
Al frente de este esfuerzo colectivo se encuentra la RED GLOBAL DE INCLUSIÓN DIVERSA, una organización que nació del corazón de nuestra comunidad y que hoy camina de la mano con aliados fundamentales como SUEÑOS TRANS LA LIBERTAD (STLL). Juntos hemos demostrado que cuando se une la experiencia, la sensibilidad y la determinación, se logran pasos que parecían imposibles. No trabajamos solos: cada mano que se suma, cada voz que se alza y cada aliado que decide caminar con nosotros fortalece una causa que es de todas y todos. A quienes ya están con nosotros, gracias por su confianza; a quienes aún dudan, los invitamos: la puerta está abierta, y su aporte es necesario para construir el futuro que queremos.
Avances que nos llenan de esperanza
En estos meses hemos conseguido logros que hace poco eran solo sueños. Junto a RED GLOBAL DE INCLUSIÓN DIVERSA, hemos abierto espacios de diálogo directo con autoridades municipales, estatales y federales, logrando compromisos concretos que pronto se convertirán en programas y apoyos para la comunidad. Estamos trabajando en la creación de centros de atención integral, espacios de formación y acompañamiento para personas en situación de vulnerabilidad, así como en la implementación de políticas públicas que garanticen el respeto a la identidad y la no discriminación en todos los ámbitos.
Uno de los avances más significativos se da en el sistema penitenciario, un terreno donde la diversidad LGBTTTIQ+ ha sufrido históricamente abandono, discriminación y violencia. Hoy podemos decir que hemos conseguido que se reconozcan los derechos de las personas privadas de su libertad por motivo de su orientación sexual o identidad de género: se han abierto canales de denuncia, se implementan protocolos de atención con perspectiva de diversidad y se trabaja en la reinserción social con respeto a la dignidad. Pero esto es solo el comienzo: nuestra lucha más profunda en este ámbito es contra una realidad dolorosa: las cárceles están llenas de inocentes. Sabemos que hay muchas personas que fueron juzgadas con prejuicios, con pruebas insuficientes o bajo delitos fabricados, y esto afecta de manera doble a la comunidad diversa, que suele ser señalada y criminalizada sin fundamento. Por ello, hemos puesto en marcha un programa de acompañamiento legal para revisar casos, defender a quienes han sido acusados injustamente y luchar porque la justicia llegue realmente a quienes la necesitan.
Una nueva mirada en los juzgados familiares
Nuestra lucha también cruza las puertas de los juzgados, donde persisten prejuicios que ya no tienen cabida en nuestra sociedad. Durante décadas, se ha dado por hecho que la custodia de los menores corresponde casi automáticamente a las madres, sin analizar realmente la capacidad, el cariño y la estabilidad de cada persona. Hemos visto casos en los que se otorga la custodia a madres que ejercen violencia física o emocional contra sus hijos, solo por el prejuicio de que “la madre es siempre el mejor lugar”, mientras que padres responsables, capaces y amorosos son apartados sin motivo.
Esta desigualdad también golpea a la comunidad LGBTTTIQ+: aún hay jueces que consideran que una persona diversa no está en condiciones de cuidar, criar o educar a un menor, sin tomar en cuenta que la orientación sexual o la identidad de género no definen el amor, la responsabilidad ni la vocación de cuidado. Al contrario: muchas familias diversas han demostrado día a día que ofrecen un hogar lleno de comprensión, respeto y aceptación, valores fundamentales para el desarrollo sano de niñas, niños y adolescentes. Buscamos que la custodia y las visitas se definan siempre por el interés superior de la infancia, sin privilegios por género ni prejuicios por diversidad: que cada caso se evalúe por la capacidad real de cuidar, proteger y dar amor, sin importar si se trata de una madre, un padre, una pareja diversa o una persona soltera.
Lo que viene: proyectos y compromisos
Los triunfos alcanzados nos animan a seguir avanzando, y ya tenemos en marcha nuevos proyectos que ampliarán nuestro alcance. Estamos preparando programas de apoyo psicológico y legal gratuito para familias diversas, talleres de crianza respetuosa, campañas de sensibilización para jueces y funcionarios, y alianzas con instituciones educativas para erradicar la discriminación desde las aulas. También profundizaremos nuestro trabajo en el sistema penitenciario, con programas de educación, capacitación y acompañamiento post-libertad para que ninguna persona vuelva a ser víctima de la exclusión.
Todo esto se construye con trabajo diario, con la lucha silenciosa y constante de quienes no nos rendimos ante las barreras. Sabemos que el camino es largo, pero cada paso dado en Tecámac es un paso para todo el país. Invitamos a todos los aliados, organizaciones y personas de buena voluntad a sumarse: juntos podemos hacer que la justicia deje de ser una promesa y se convierta en una realidad para quienes más lo necesitan.
Porque la igualdad no es un favor, es un derecho. Porque cuidar a los nuestros es nuestra mayor fortaleza. Y porque en México, cabemos todos merecemos VIVIR CON DIGNIDAD.
