DROMOMANÍA

¿Sabías que la dromomanía es la obsesión o deseo irresistible por viajar sin parar?

Es el término clínico y formal para definir la inclinación excesiva u obsesión patológica por trasladarse de un lugar a otro, el significado literal es “la locura de correr” o “frenesí por el movimiento” (Youabroad, 2023) y la primera persona en la historia de la humanidad a quien oficialmente se le diagnosticó fue Albert Dadas, fabricante de gas en Burdeos, Francia.

Dadas caminaba miles de kilómetros, sin documentos, sin rumbo, hasta entrar prácticamente en un estado de trance. Caminó de forma inconsciente hasta Praga, Viena, Rusia y Argelia, olvidando por completo cómo había llegado allí. El psiquiatra Philippe Tissié estudió su caso y acuñó el término oficial en su tesis doctoral de 1887.

Actualmente, a muchas personas les gusta decir que son “adictas a viajar”, e inundan sus redes sociales con fotografías de lugares, aviones, comidas exóticas, personas, hasta de momentos difíciles, que sienten les ayuda a demostrar lo que afirman. Pero, la realidad es que, si de verdad fueran dromómanos, lo que menos harían, sería compartirlo.

Entre los síntomas de la Dromomanía se encuentran, la fuga impulsiva o huir de la realidad de forma repentina y sin un destino fijo claro. El abandono de obligaciones ya sea trabajo, estudios o familia sin previo aviso. Y la falta de control, porque el viaje así no se disfruta es resultado de necesidad interna y ansiosa de escapar (Youabroad, 2023).

Y por el otro lado, estamos, los que disfrutamos viajar, que tenemos PASIÓN por hacerlo, también conocida como “Espíritu Wanderlust”, vaya, ser un “viajero empedernido”.

¿Cuál es la diferencia con un dromómano? Bueno, que hay una planificación consciente, se busca, como cualquier persona, ahorrar dinero, se piden o programan vacaciones, vaya, se organiza el viaje con anticipación. Pero algo MUY importante, hay un DISFRUTE PLENO, el objetivo principal es conocer nuevas culturas, descansar y acumular experiencias. Lo que deriva en un retorno feliz, disfrutar volver al hogar, la rutina y al trabajo, pero muy especialmente, a compartir lo vivido.

Desde que regresé de mi primer viaje internacional, me di cuenta de la importancia de disfrutar de los viajes, conocer otras culturas, diferentes formas de ver la vida, religiones, tomar muchas fotos. Hoy, más de 20 países después, me di cuenta de otra cosa, que viajar a otro lado, significa también vivirlo, no es sólo recorrer en auto, camioneta o camión y ver de sólo de paso o con tiempo muy justo, los sitios turísticos importantes.

Se trata de vivirlo, de experimentarlo al caminar, usar su transporte público, hablar con las personas, conocer sus calles, probar su buena y, con precaución, su quizá mala (para el paladar occidental) o exótica comida. Es compartir sin miedo y con respeto, aunque con comodidad para el visitante, sus costumbres religiosas, festivales, a veces incluso, momentos tristes.

No todos tenemos esa capacidad, pero, si en tu primer, o alguno de tus viajes, cambias ese esquema regular y te dejas experimentar las cosas buenas del lugar al que vas, te darás cuenta de que has entrado a un modo diferente de viajar, que te gustará hacerlo a un ritmo diferente, con personas que busquen lo mismo que tú, y que, con paciencia, encuentren esa retribución emocional, espiritual y personal que sólo los viajes te pueden dejar.

Así fue como nació Decídete y VIAJA, bajo la guía y el espíritu de un Wanderlust (que así me considero) y montañista, dispuesto a conducirte en la increíble experiencia de disfrutar un té a las 6 de la mañana en un pequeño hotel entre las montañas de Nepal mientras nos dirigimos al Campamento Base del Everest, maravillarnos junto al Buda reclinado de 30 metros de largo en Bangkok, hasta tomar una cerveza en una tina de hidromasaje al lado de las increíbles montañas suizas en verano después de hacer tu primera vía ferrata,

Miriam Beard escritora, historiadora y periodista estadounidense nacida en Inglaterra (1901–1983), de mentalidad independiente y viajera (en una época donde pocas mujeres lo hacían), acuñó una hermosa frase: “Viajar es más que ver lo que hay para ver; es iniciar un cambio en nuestras ideas sobre lo que es vivir que continúa en nosotros de manera profunda y permanente”.

La gran mayoría de las experiencias de viajes que valen la pena de la vida están a un momento de decisión de cada uno, y claro, como buen “viajero empedernido” te podría añadir que programar (posponer no es lo mismo), hacer finanzas, armar tu maleta o mochila, y salir siempre que puedas, a recorrer este mundo y verlo con tus propios ojos, es un síntoma de excelente salud mental, por lo menos, en ese aspecto.

Entonces, no te preocupes si regresaste de un viaje, y ya te quieres ir de nuevo, si en tu oficina, trabajo o vida diaria regular, sólo estás deseando tomar de nuevo un vuelo a una playa, a otro país, pero, porque los disfrutaste, porque quieres volver a sentir en tu interior la maravilla del descubrimiento diario en un lugar nuevo. No, no eres dromómano, eres un “wanderlust” como yo.

Bienvenid@ al club, y bienvenido a Decídete y VIAJA.

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