Normalización de la violencia en parejas:

-Las señales que no vemos-

Te has preguntado alguna vez: ¿Cuándo deja de ser cuidado y se convierte en control?, ¿Sabrías identificarlo?

Todos los días se forman nuevas relaciones, inician con entusiasmo e idealizando el amor como aquello que lo puede todo. Por supuesto, casi nadie empieza una relación pensando que vivirá violencia, la cual a menudo se presenta como un canto de sirena: muchas veces encantador, donde “comprender” y “descentralizar” se confunden con elección.

Esa idea nos hace mezclar la preocupación con la posesión, la discusión con la humillación; y poco a poco iniciamos a normalizar lo que nunca debería ser aceptable: “Lo hace porque me quiere.” “Si me cela es porque le importo.” “Me gritó, pero luego se disculpó.”

La violencia en la pareja casi nunca comienza con golpes. Se presenta de forma sutil, a veces con frases que nos hacen dudar de nosotros mismos, que minimizan nuestro sentir, nos vulnera, controlando a quien salimos o a quien vemos; con comentarios destinados a herirnos y, de manera muy particular, usando la culpa para hacernos sentir como si el problema fuéramos nosotros. Y lo más peligroso es que lo vamos volviendo parte de nuestro día a día, tomándolo tan cotidianamente que lo disfrazamos de “celos normales” o de “simplemente tiene carácter fuerte”.

Entonces; ¿Dónde nace realmente esa violencia?

En muchas ocasiones surge de la impotencia y de nuestra escasez emocional aprendida, en donde anhelamos el: “Quiero que me quieras de esta manera, pero no cuento con las herramientas para lograrlo recibir de forma respetuosa”. Por eso es tan importante acudir a terapia, para aprender a reestructurar lo que no está resonando dentro de nosotros, para ayudarnos a gestionar esos sentimientos, esas emociones, esas sensaciones y construir vías sanas para alcanzar lo que buscamos en el vínculo de pareja y restructura interna.

La sociedad también nos enseña a callar. Nos han repetido infinidad de veces que “en las parejas siempre hay problemas”, o también nos dicen: “nadie es perfecto”, haciéndonos creer que todo eso es lo “normal”.

Mientras tanto, las señales siguen ahí, frente a nuestros ojos, tan arraigadas, que cuestionarlas se vuelve un tabú: ¿segura que no estás exagerando?, ¿qué le hiciste para que reaccione de esa manera?

Pero el amor no duele, no humilla y no limita. El verdadero amor te suma, te respeta y nunca te hace dudar de tu propio valor. Todo aquello que te quita la paz y te lastima, es violencia.

Reconocer estas señales no es fácil: implica desaprender lo que nos enseñaron, mirarnos sin miedo y aceptar que merecemos algo mucho mejor y diferente a ello, y este es el primer paso para recuperar nuestra dignidad. Cuestionar todo aquello que nos hace dudar y pedir apoyo, es un acto de valentía, y sobre todo es; tu derecho.

Semblanza

Karen Arana

Psicóloga clínica especialista en desarrollo humano y tanatología. Apasionada por la salud mental y el bienestar integral, luchadora incansable contra la violencia de género.

“Está bien dejar que quienes te quieren te apoyen”

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