
Rusia lanzó durante la noche del 16 al 17 de septiembre una nueva ofensiva aérea contra Kyiv y otras ciudades de Ucrania, utilizando una combinación de misiles y drones. El ataque dejó al menos 16 personas heridas en la capital, de acuerdo con las autoridades locales, entre ellas dos menores de edad. Los reportes iniciales señalaron daños en edificios residenciales y otras instalaciones de la ciudad.
Las autoridades ucranianas informaron que los ataques fueron registrados en más de una decena de puntos de Kyiv. La fuerza aérea de Ucrania señaló que logró destruir o neutralizar 131 objetivos aéreos durante la ofensiva. Sin embargo, algunos proyectiles alcanzaron zonas habitadas y provocaron daños materiales. En la región de Odesa también se reportaron personas heridas y afectaciones a edificios residenciales.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, informó que se registraron daños en ocho regiones del país, incluidos sectores de infraestructura energética en las regiones de Sumy y Odesa. La situación vuelve a poner de manifiesto la importancia que tiene para Ucrania mantener y reforzar sus sistemas de defensa aérea ante el uso creciente de drones y misiles por parte de Rusia.
Los ataques ocurrieron pocas horas después de que la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobara un amplio proyecto de sanciones y aranceles dirigido contra Rusia e Irán. La medida, que todavía requiere completar su proceso legislativo, fue celebrada por Zelenski como una herramienta para aumentar la presión sobre Moscú.
Al mismo tiempo, Ucrania mantiene sus propios ataques contra objetivos dentro de territorio ruso. Este jueves se informó de daños en una refinería de petróleo en Yaroslavl tras un ataque con drones. Ambas partes han intensificado el empleo de aeronaves no tripuladas y ataques de largo alcance contra infraestructura relacionada con la logística y la energía.
La nueva ofensiva se produce mientras los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra permanecen estancados. El conflicto, iniciado con la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022, continúa afectando a la población civil, las ciudades y la infraestructura crítica del país.
Los acontecimientos de las últimas horas muestran que, pese a las iniciativas diplomáticas y las medidas económicas internacionales, los enfrentamientos continúan y los ataques aéreos siguen siendo una de las principales amenazas para la población ucraniana.
