El regreso a clases: formar a los futuros profesionistas

Por el Mtro. Raúl Chaparro Romero, Presidente de la Asociación de Empresarios y Ciudadanos del Estado de México

Cada regreso a clases representa mucho más que el inicio de un nuevo ciclo escolar. Es la oportunidad de renovar sueños, establecer metas y recordar que detrás de cada estudiante existe un futuro profesionista que mañana tendrá la responsabilidad de transformar nuestro país. En el Estado de México, donde contamos con una enorme fuerza empresarial y laboral, debemos entender que la educación es uno de los principales motores para construir una sociedad más competitiva, productiva y preparada.

Miles de jóvenes regresan a las aulas con entusiasmo, pero también con dudas sobre su futuro. Algunos ya tienen claro qué carrera desean estudiar; otros todavía buscan descubrir su vocación. A todos ellos debemos decirles que prepararse profesionalmente es una inversión que nadie puede quitarles. El conocimiento, la disciplina, la creatividad y la capacidad para resolver problemas serán herramientas indispensables en un mercado laboral que cambia rápidamente.

Desde el sector empresarial observamos una realidad que no podemos ignorar: las empresas necesitan talento preparado, pero también jóvenes capaces de adaptarse, aprender continuamente y trabajar en equipo. Ya no basta con obtener un título. Los futuros profesionistas deberán desarrollar habilidades digitales, dominar nuevas tecnologías, comunicarse adecuadamente, conocer otros idiomas y, sobre todo, comprender las necesidades de la sociedad y de las empresas.

Por ello, el regreso a clases debe ser también un llamado a fortalecer la relación entre las instituciones educativas y el sector productivo. Necesitamos universidades y centros de formación que conozcan las necesidades reales de las empresas, que impulsen prácticas profesionales, capacitación, emprendimiento, innovación y vinculación laboral. El estudiante debe tener contacto con el mundo empresarial antes de concluir sus estudios, para conocer sus exigencias y descubrir dónde puede aportar sus conocimientos.

También debemos impulsar una cultura del emprendimiento. No todos los jóvenes tendrán que buscar un empleo; algunos podrán convertirse en generadores de oportunidades. Una idea, acompañada de preparación, esfuerzo y visión, puede convertirse en una empresa que genere empleos y contribuya al desarrollo económico de una comunidad. México necesita profesionistas que no solamente esperen oportunidades, sino que tengan la capacidad de crearlas.

En esta tarea, la familia desempeña un papel fundamental. Los padres deben acompañar a sus hijos, escuchar sus inquietudes y motivarlos a no abandonar sus objetivos ante las primeras dificultades. La formación profesional requiere perseverancia. Habrá materias difíciles, exámenes complicados y momentos de frustración, pero precisamente esas experiencias ayudan a construir carácter, responsabilidad y confianza.

Las autoridades también tienen una responsabilidad enorme. Debemos trabajar para que ningún joven abandone sus estudios por falta de recursos, inseguridad o ausencia de oportunidades. La educación debe estar acompañada de condiciones que permitan a los estudiantes trasladarse, estudiar y desarrollarse en entornos seguros. Sin seguridad no hay tranquilidad para aprender; y sin educación de calidad no podemos aspirar a un futuro verdaderamente competitivo.

Desde ASECEM consideramos indispensable que gobierno, instituciones educativas y empresarios caminemos juntos. El diálogo permanente puede permitirnos identificar las carreras y competencias que requiere la economía, promover programas de capacitación y abrir espacios para que los jóvenes conozcan las diferentes actividades productivas del Estado de México.

Nuestra entidad tiene una gran oportunidad. Contamos con jóvenes talentosos, universidades, centros de investigación y un sector empresarial diverso. Lo que necesitamos es conectar esas capacidades para convertirlas en crecimiento, innovación y empleo. La competitividad no se decreta: se construye con educación, inversión, productividad y talento.

A los estudiantes que hoy regresan a las aulas les digo: aprovechen cada clase, cada maestro y cada experiencia. Pregunten, investiguen, lean, participen y atrévanse a proponer. No tengan miedo de equivocarse; aprendan de cada error. El éxito profesional no llega de un día para otro, se construye con constancia y decisiones responsables.

A los futuros profesionistas les corresponde una gran misión: prepararse para un México que necesita nuevas ideas, empresas más fuertes y ciudadanos comprometidos. El sector empresarial estará dispuesto a abrir puertas, escuchar propuestas y generar oportunidades para quienes demuestren preparación y voluntad.

También debemos reconocer a los docentes, quienes comparten conocimientos, orientan vocaciones y ayudan a formar ciudadanos. Su labor merece respeto y respaldo. Maestro no solamente transmite información: inspira, despierta inquietudes y puede marcar siempre la vida de un estudiante. Por eso, fortalecer la educación significa valorar a quienes acompañan a las generaciones hacia un futuro de oportunidades, bienestar y prosperidad.

Que este nuevo ciclo escolar sea, entonces, mucho más que el regreso a las aulas. Que sea el comienzo de una etapa de crecimiento personal, académico y profesional. Apostar por nuestros jóvenes es apostar por el futuro del Estado de México y de todo México. Y desde el sector empresarial seguiremos insistiendo: sin competitividad ni productividad no hay progreso. La educación es el camino para alcanzarlos.

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